Entonces te vi y huí, sigo pensado lo mucho que me hubiera gustado verte a los ojos y quizás dejar el nerviosismo de un lado y pedirte un abrazo, decirte que te he extrañado y que últimamente te he soñado pero era más fácil verte de lejos y salir corriendo como si fueras el asesino de un terrible cuento.

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