Yo no buscaba a nadie, me buscaba a mi.

Yo no buscaba a nadie, me buscaba a mi, me buscaba a mi en mis sueños, en mis miedos, después de los días cansados, después de regresar ebria del bar, después de la rutina, después de despedirme de alguien.

Yo no buscaba a nadie pero tropezaba con pasajeros pensando en que quizás coincidíamos por cuestión de destino y aunque me gusta pensar que es así, ojalá hubiera entendido que no iba a encontrar a nadie porque a quien buscaba no era a nadie más que a mi. 

Me perdí en la magia de los magos sin dudar de sus trucos, me quedé demasiado tiempo en el pasado intentando entender el por qué, me hice preguntas a las que no tendría una respuesta, me quedé vagando por las tristezas aun si era feliz (siempre regresaba a ellas).

Constantemente sintiendo una nostalgia que se aferraba a mi y se añadía a mi piel, el tipo de nostalgia que me congelaba por dentro, siempre yo buscando mi rastro, buscando las piezas en todos menos en mi. Tontamente pensaba que era por otros que la nostalgia se añadía a mi alma, cuando en realidad no se trataba de nadie más que de mi. 










Os dejo una canción que me hace compañía cuando vienen a mi estos pensamientos. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Que bonito te extraño.

No le pidas a mi voz de invierno primavera.